Este metal es considerado como un material casi universal e ideal para cualquier aplicación y ambiente. Tiene muchas propiedades deseables que contribuyen en gran medida a su aplicación generalizada en la fabricación de piezas y componentes en muchos sectores industriales.
Debido a su alto contenido en cromo, el acero inoxidable cuenta con una excelente resistencia a la corrosión. Es capaz de generar naturalmente una capa protectora cuando entra en contacto con el ambiente. Esta capa de óxido de cromo protege a la superficie y se regenera cada vez que sufre daños.
El contenido mínimo del 10,05% de cromo hace que el acero inoxidable sea aproximadamente 200 veces más resistente a la corrosión que los aceros sin esta adición.
En comparación con otros metales, el acero inoxidable es capaz de soportar temperaturas extremas sin sufrir deterioro ni alteraciones. Puede aplicarse en temperaturas invernales sin riesgo de fragilización o rotura.
Además, presenta la mejor resistencia al fuego que otros metales y no desprende humos tóxicos, así que no podrás en riesgo la seguridad de la persona.
Muchos de los productos de acero inoxidable están compuestos por un 80% de chatarra de este metal. En otras palabras, todos los aceros inoxidables son reciclables y muy valiosos debido a su contenido de cromo y níquel.
Generalmente, los aceros inoxidables modernos y los productos nuevos se fabrican y están conformados con un 60% de material reciclado. Esto demuestra que las propiedades físicas del acero inoxidable no se alteran ni oxidan; se mantienen intactas.
El acero inoxidable cuenta con un gran acabado estético, elegante y moderno. Debido a ellos, muchos arquitectos utilizan este metal para sus proyectos de construcción y obras. Asimismo, el acero inoxidable es el preferido para fabricar utensilios de cocinar porque no afecta el sabor de los alimentos.
Este metal cuenta con una excelente ductilidad y elasticidad que hacen que sea ideal para cualquier tipo de proyecto. Si se trabaja de la manera correcta, el acero inoxidable se puede formar fácilmente sin romperse, lo que permite muchas formas y acabados diferentes.
Debido a su capacidad para soportar las condiciones físicas y químicas a las que está expuesto, el acero inoxidable es un material muy duradero. Si bien el acero común comienza a deteriorarse después de 15 a 20 años, el acero inoxidable puede durar más de 70 años antes de que se comience a deteriorar.
Por su composición y baja rugosidad, los agentes externos como el polvo y las bacterias no se adhieren fácilmente a su superficie, por lo que es fácil de limpiar con productos de limpieza tradicionales. Asimismo, no necesita de un mantenimiento constante.
Es suficiente con aplicar productos tradicionales de limpieza como detergente, jabón y agua, y la superficie estará limpia y no se dañará.
Con Inamesa, encontrarás una serie de productos de acero inoxidable de distintos grados. Si tiene alguna consulta sobre nuestras planchas, tubos, etc., no dudes en comunicarte con nosotros.